Casos frecuentes de patología estructural en edificios

La consulta casi nunca llega como «patología estructural». Llega como una grieta que apareció en el techo, un piso que ya no está nivelado o un hierro que asoma en la cochera. Acá están los casos que más vemos, qué medimos para distinguirlos de lo que se les parece y cuándo conviene preocuparse de verdad.

¿Por qué hay fisuras que se abren en verano y se cierran en invierno?

Porque los materiales se dilatan con el calor y se contraen con el frío, y cuando dos materiales distintos o dos partes del edificio se mueven a ritmos diferentes, la unión entre ellos se fisura. Pasa mucho en el encuentro entre muros y losas, en cerramientos largos sin juntas y en uniones entre obra vieja y ampliaciones.

Una fisura que respira con las estaciones no es, en principio, un problema estructural: es un movimiento que la construcción no previó. El riesgo es confundirla con una fisura activa por asentamiento, que también se mueve pero en un solo sentido y no vuelve atrás.

La única forma de separarlas es medir en el tiempo. Colocamos testigos y fisurómetros, y comparamos lecturas entre estaciones. Si la abertura va y vuelve, el tratamiento es una junta. Si sólo crece, hay que ir a buscar la causa abajo.

¿Qué significa una grieta horizontal justo debajo del techo del último piso?

Es uno de los cuadros más reconocibles. La losa de cubierta recibe el sol de lleno, se dilata mucho más que los muros que la sostienen y, al moverse, los arrastra en la parte superior. El resultado es una fisura horizontal, casi siempre continua, en la línea donde el muro se encuentra con el techo.

Suele empeorar después de veranos intensos y aparece sobre todo en azoteas sin aislación térmica o con una aislación que se degradó. No compromete la estabilidad del edificio por sí sola, pero indica que la cubierta no está protegida y que el movimiento va a seguir.

Lo que medimos: la continuidad y la forma de la fisura, la relación con la orientación de la azotea y el estado de la aislación. Con eso se decide si alcanza con aislar la cubierta o si además hay que tratar el encuentro.

¿Cuándo preocuparse por una grieta en una losa o en el cielorraso?

Depende de dónde está y cómo corre. Una trama fina de fisuras distribuidas en todo el paño, sin dirección definida, suele venir de la retracción del hormigón o del revoque del cielorraso, y rara vez es estructural.

Otra cosa es una fisura que se ordena con la estructura: paralela a los apoyos, concentrada en el centro del paño o que acompaña el recorrido de una viga. Ese patrón puede indicar que la losa está trabajando más de lo que debería, sea por una carga que no estaba prevista o por una armadura insuficiente.

Si además la losa muestra una deformación visible, o las puertas y ventanas del piso de abajo empezaron a trabarse, el caso requiere verificación de niveles y un análisis de la estructura, no una mano de pintura.

¿Qué hacer si aparecen hierros a la vista en la cochera o en una columna?

No taparlos sin antes averiguar por qué salieron. El hierro dentro del hormigón está protegido mientras el recubrimiento lo aísla. Con los años, el dióxido de carbono del aire va penetrando el hormigón y le quita esa protección; si además hay humedad, la armadura se oxida, aumenta de volumen y hace saltar el recubrimiento desde adentro.

Por eso el síntoma aparece primero en cocheras, subsuelos, columnas de planta baja y fondos de losas expuestos a humedad o a filtraciones. Lo que se ve —un trozo de hormigón caído, una mancha de óxido— es el final del proceso, no el principio.

Relevamos la extensión del daño, verificamos el espesor del recubrimiento y el avance de la corrosión, y cuando hace falta indicamos un ensayo de carbonatación. Reparar sólo lo que se cayó, sin tratar la armadura ni cortar la humedad, garantiza que vuelva a pasar al lado.

¿Una viga o un techo de madera que se deformó es peligroso?

Puede serlo, y hay que distinguir entre una deformación antigua y estabilizada y una que sigue avanzando. En edificios viejos de la Ciudad es común encontrar tirantes o cabreadas de madera con flechas pronunciadas, muchas veces por humedad sostenida, por el ataque de insectos o por cargas que se sumaron con reformas sucesivas.

Lo que define el riesgo no es cuánto está doblada la pieza sino si sigue bajando, qué la está afectando y qué tiene encima. Medimos la deformación con referencias fijas, revisamos los apoyos y el estado del material, y dejamos control para una segunda lectura.

¿Por qué se hunde o se desnivela un piso?

Hay dos respuestas muy distintas. La más común es que se asentó el contrapiso: el relleno de debajo no se compactó bien o fue lavado por una pérdida de agua, y el piso baja sin que la estructura del edificio esté comprometida. El síntoma es un hundimiento localizado, con juntas abiertas y cerámicos que suenan huecos.

La otra es que se está moviendo la fundación, y ahí el piso no baja solo: aparecen fisuras inclinadas en los muros, puertas que dejan de cerrar y desniveles que siguen una dirección en toda la planta.

Verificamos niveles en toda la superficie, no sólo donde se ve el problema, y buscamos pérdidas de cañerías bajo el piso. La diferencia entre un caso y otro es la diferencia entre un arreglo de albañilería y una intervención en la fundación.

¿Qué hacer si un muro o un cerco empezó a inclinarse?

Documentarlo rápido, porque un muro fuera de plomo que sigue moviéndose puede caer. Las causas habituales son el empuje de tierra o de agua del lado más alto, una fundación insuficiente, raíces, o una excavación cercana que le quitó apoyo.

Medimos el desplome con plomada y referencias, y dejamos testigos para saber si el movimiento está activo. Si hay riesgo de caída hacia un espacio de circulación, lo primero que indicamos es apuntalar o aislar la zona, antes de discutir quién paga.

¿Qué pasa si las raíces de un árbol levantan el muro o el piso?

Las raíces empujan, levantan solados y pueden desplazar muros y cimientos livianos. Si el árbol está contiguo o encaballado respecto del muro lindero, el Código Civil y Comercial lo considera medianero según el artículo 2034, y el artículo 2035 permite a cualquiera de los dos vecinos exigir en cualquier tiempo que se lo arranque a costa de ambos, salvo que el perjuicio se pueda evitar cortando ramas o raíces.

Esa última condición es la que se discute, y es técnica: si un corte de raíces controlado resuelve el problema sin dañar el muro ni comprometer el árbol, o si no hay otra salida. Relevamos el daño, su relación con el sistema de raíces y la estabilidad del muro afectado.

¿Se puede poner una piscina, un jardín o un depósito en una terraza?

No sin verificar antes que la estructura lo soporte. Una terraza se calcula para un uso determinado, y una piscina, una cubierta verde con tierra húmeda, tanques de agua adicionales o un archivo lleno de papel son cargas muy superiores a las que suele tener una azotea transitable.

En propiedad horizontal, además, el artículo 2047 del Código Civil y Comercial prohíbe a propietarios y ocupantes ejercer actividades que comprometan la seguridad del inmueble. Una sobrecarga no verificada entra ahí. Antes de la obra hacemos la verificación; si la obra ya se hizo y aparecieron fisuras o deformaciones, documentamos el estado y su relación con la carga agregada.

¿Las vibraciones del tránsito, del subte o de un local pueden dañar un edificio?

Pueden molestar mucho más de lo que dañan, y la distinción importa. El artículo 1973 del Código Civil y Comercial establece que las vibraciones que vienen de un inmueble vecino no deben exceder la normal tolerancia, según las condiciones del lugar, aunque la actividad tenga autorización administrativa, y permite pedir el cese y una indemnización.

Para que haya daño estructural hacen falta vibraciones intensas y sostenidas; lo más frecuente es que aceleren fisuras que ya existían. Por eso relevamos el cuadro de fisuras, dejamos testigos y analizamos si su evolución se corresponde con la fuente de vibración. Si el caso requiere registrar las vibraciones con instrumental específico, te lo decimos con el presupuesto, antes de empezar.

¿Qué significa que te dé corriente una canilla o una mesada?

Que hay una masa metálica con tensión que no debería tenerla, y que la protección no está funcionando como corresponde. En una instalación en condiciones, una falla de ese tipo se descarga a tierra y hace saltar el interruptor diferencial. Si no salta, falta la puesta a tierra, está interrumpida o el diferencial no está actuando.

Lo urgente primero: no toques la canilla ni la mesada, cortá la energía desde el tablero y llamá a un electricista matriculado. Después viene el peritaje: medimos la continuidad de las masas y la puesta a tierra, revisamos el tablero y las protecciones, y dejamos establecido de dónde venía la falla. Es lo que se necesita si hubo un accidente o si hay que discutir quién responde.

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